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Bailar en Túnez...cada show, un flow
Viernes, 26 de Noviembre de 2010 22:44

 

Boudi abrió la puerta del camarín y se derrumbó en el sillón. “Estoy muy cansado”, me dijo; y luego cerró los ojos y se dispuso a reposar 15 minutos, tiempo que restaba para el siguiente show, que era el mío. Eran las 3 de la mañana, y aún quedaban unas cuatro horitas más por delante. En Túnez, los artistas, músicos y trabajadores de los “restaurant spectacle” son vampiros.

En este país del norte de África la noche es eterna. Cuando llego a trabajar aquí, me lleva una semana adaptarme al horario, ya que comienzo a trabajar a la hora en la que en Emiratos o Líbano me voy a dormir. Los bostezos esos primeros días son inevitables, pero la energía de cada show es incomparable, y no hay nada en contra cuando se escuchan los primeros acordes de un buen ritmo tunecino.

Hay un puñado de restaurantes que funcionan muy bien. Lo fabuloso de este país es que –al igual que Egipto- las orquestas de músicos son muy buenas; cada lugar cuenta con un mínimo de ocho músicos. Todas las noches pasan por el escenario diversos cantantes y una bailarina. El programa comienza luego de las doce o una de la mañana, y termina cuando ya está listo el desayuno. ¿Qué hace la gente de sus vidas para poder estar hasta pasadas las 6.30 de la mañana en un restaurante?. Es, definitivamente, otro mundo.

Por lo general, los artistas se van renovando cada dos meses; así que esta vida de vampiro no es para siempre, pero sí para los músicos. Ellos son tunecinos, y están estables durante muchos años. Ya están acostumbrados a irse a la cama a las 8 de la mañana y a contar con pocas horas de sueño. He visto a músicos cabecear en el escenario, adormecidos por el sonido de sus propios acordes. He visto también bailarinas tomando Red Bull antes de cada show, ejem, ejem.

Los shows tunecinos son famosos por sus propinas, por la lluvia de billetes y bailarinas sobre las mesas. Cada perfomance dura alrededor de 45 minutos, en los que la bailarina danza un mix de ritmos, predominando el ritmo tunecino y libio en los últimos 20 minutos. Una serie de factores hace que los clientes arrojen dinero al aire como si fueran papel picado: que están a gusto con el show, que están un poquito “alegres” o simplemente que quieren demostrar cuánto dinero tienen. Sea como sea, el artista de turno junto con los músicos darán lo mejor de sí para que el show sea explosivo y atrayente, y para que el público no deje de vitorear.

Yo también soy una vampira, y este mes estaré viviendo al revés. Llego a mi cuarto a las 5 de la mañana, así que a las 6 ya estoy lista para bajar a desayunar al desayuno buffet. Después de una ducha y dos croissants ya estoy lista para dormir. Mañana será otro día en esta loca ciudad, a la que vuelvo cada vez con agrado. Be´slama!!!

 

FER FADILAH

 

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